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Cuando uno
tiene el enorme privilegio de nacer en uno de los valles más
hermosos del Perú, la marca se hace imborrable. Así como
uno se nutre de la naturaleza, de las gentes, de su cultura, también
la hieren desde pequeña las injusticias, las diferencias,
las exclusiones. Por herencia y por vivencia, la estética
y la ética están indisolublemente ligadas para mí
puesto que las dos tocan nuestra sensibilidad.
Precisamente, la naturaleza sensible del artista y la capacidad
reflexiva del intelectual los debe convocar siempre a las causas
justas. ¿Qué gen degenerativo del alma se apoderó
de la gran mayoría de intelectuales y artistas en estos
años nefastos e indignos que llenaron de horror y miseria
nuestra vida cotidiana? ¿Qué esperanza puede tener
un pueblo si sus gentes más preclaras, apasionadas y libertarias
no pueden comprarse el pleito de las grandes mayorías,
que luchan por sus derechos más elementales porque no pueden
meterse en “política”, o porque están muy ocupadas
con su trabajo?
¿Qué nueva genuflexión en ensayarán
para ser tomados en cuenta por los medios de comunicación,
la crítica, las subvenciones, invitaciones a bienales o
exposiciones? Decía Herbert Read “Que el arte actual es
un arte de protesta; protesta contra una civilización bárbara
que se muestra indiferente frente a todos los valores éticos
y estéticos” Dubuffet afirmaba “Que la auténtica
misión del arte es ser subversiva”.
Ejemplos de ello tenemos muchos. El gran arte nunca se sometió
a la mediocridad del sistema. Hicieron lo suyo muchas veces a
sangre y deudas. Sin embargo hay que estar alertas, porque el
sistema siempre se las ingenia para terminar domesticando a las
vanguardias. Recuerdo el caso de un artista brasileño:
su propuesta consistía en rescatar los árboles quemados
de la selva amazónica y los instalaba en las ciudades como
testimonio de la destrucción del medio ambiente ¿Quiénes
eran sus auspiciadores? Pues la misma empresa que depredaba. La
denuncia terminó convirtiéndose en el medio
de expiación y promoción de dicha empresa. Lo mismo
sucede con la gran cruzada de valores (los valores cruzados como
yo digo) ¿Quiénes la promueven? Los mismos que pasaron
por el sillón de Montesinos.
A propósito de estas incoherencias, por decir lo menos,
he elaborado algunas preguntas que comparto con ustedes. Dicho
sea de paso, siempre tengo más preguntas que respuestas.
¿Cómo puede uno emocionarse con la música,
la plástica, la danza, el teatro y mantenerse indiferente
ante los genocidios más infames?
¿Cómo se puede admirar hasta la devoción
los objetos artísticos de las culturas precolombinas y
apoyar políticas occidentalizadoras del Perú?
¿Cómo se puede donar una obra de arte para una muestra
benéfica a favor de la lucha contra la pobreza a instituciones
que imponen a sangre y fuego políticas económicas,
sociales y culturales empobrecedoras?
¿Cómo se puede participar en concursos, aceptar
premios o auspicios de empresas que dañan la ecología
o han sido cómplices y beneficiarias de la mafia que asoló
el país?
No nos llame la atención que dentro de muy poco la empresa
chilena Luchetti esté auspiciando un evento para salvar
los Pantanos de Villa, y a eso se prestarán artistas, críticos,
medios de comunicación. Es decir, toda la fauna y flora
que apuntala al sistema corrupto y corruptor. Si éste fuera
un árbol ya se habría derrumbado, porque la naturaleza
no hace concesiones con lo que está podrido.
Pienso que así como hay resultados que satisfacen la sensibilidad
estética del artista, así también deben haber
principios que satisfagan la sensibilidad ética del ser
humano, sean éstas a nivel individual o social. Los roles
que asumamos o a los que nos comprometamos, tienen que estar ligados
a la realidad en la que hemos nacido. Al mismo tiempo que nuestra
obra tiene que ser un desafío a esa realidad.
Un desafío constante de reflexión e imaginación,
para no caer en nuestra enraizada confusión cultural y
social en donde nunca está lo suficientemente claro la
distinción entre la causa y el efecto. Un ejemplo concreto:
Los miembros de la Mesa de la Lucha contra la Pobreza, dizque
trabajan para paliarla, pero no combaten lo que la eterniza. Muy
por el contrario se sientan- con show off y todo-a firmar importantísimas
cartas de concertación en la que uno de los puntos es precisamente
“La lucha frontal contra la pobreza”. Pregunto ¿Es posible
lograr algo con la misma política económica neoliberal
que nos empobreció hasta el envilecimiento?
Eso me trae a la memoria un verso de un poema de Vallejo “Ya nos
hemos sentado mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche llora de hambre desvelado...”
En una conversación Gunter Grass señala que el capitalismo
actual actúa como un poder fundamentalista: “Aquello que
no encaja en el mercado – y el capitalismo decide qué es
mercado y qué no – es improcedente, y se condena con métodos
diferentes, más modernos que los que utiliza el fundamentalismo
islámico. No se aplica el terror sino la bolsa o las exclusiones
de otro tipo con un vasto catálogo de palabras nuevas –
como globalización – como si fuera la panacea o el destino
inevitable al que estamos condenados”.
Las fronteras se van diluyendo, pero no para que los seres humanos
podamos ser dignos ciudadanos del mundo, sino para que nuestro
endémico sometimiento a la dominación cultural y
económica de occidente se profundice. Por lo que también
inventaron el pretexto perfecto del terrorismo planetario. Que
les otorga licencia global para suprimir las libertades y la vida
en nuestros propios territorios, apoyados – cuando no – por los
peones de siempre.
No nos dejemos engañar pues por los cantos de sirena. En
tanto y en cuanto no recuperemos la dignidad, la autoestima y
rescatemos los valores inherentes a nuestra identidad andina no
seremos capaces de producir nada universal.
Mi participación en política la asumo de la misma
manera que la creación artística con pasión,
intuición y una enorme convicción. Lo hago desde
lo que llaman la sociedad civil. No me interesa la política
partidaria pues no creo en ideologías cerradas ni en organizaciones
verticales que en la mayoría de los casos sólo ambicionan
el poder.
Mas bien, la experiencia de estos años me reafirma en la
necesidad de construir organizaciones abiertas, horizontales y
transparentes, en donde se respete el proceso de cada persona
y en donde el consenso sea el bienestar integral del ciudadano,
impulsando los cambios estructurales desde la base de la sociedad.
Como en tantas otras organizaciones internacionales de las llamadas
antiglobalización, aspiramos a crear un nuevo sentido común,
un nuevo orden mundial en donde lo urgente sea el ser humano.
Desde la década pasada participo en marchas, mítines,
plantones, eventos, protestas, exposiciones, con asociaciones
de derechos humanos de estudiantes, de mujeres, gremios laborales,
organizaciones políticas y civiles. En el Foro Democrático
impulsamos el referéndum contra la reelección fujimorista,
que marcó un hito en la larga lucha contra la dictadura.
El activismo en la calle, mi presencia constante en ella, fue
haciendo que no me sintiera extraña, diluyendo en mi la
sensación de estar invadiendo espacios ajenos. Fue un proceso
difícil, largo y profundo, enriqueció m i vida la
llenó de mayor sentido, me hizo crecer como ser humano,
reconocer la realidad real de mi país, encontrarme con gente
extraordinaria, maravillarme con la solidaridad, establecer lazos
de enorme afecto con todos aquellos con los que compartimos sueños,
expectativas, frustraciones, temores, penas y alegrías.
En cuando a la dimensión artística me proporciona
otro espacio y lenguaje donde proponer y comunicar de una manera
más amplia y directa. A través de estos años
realizó distintas intervenciones artísticas en la
vía pública en apoyo a la lucha contra la dictadura.
En el 2000 iniciamos la experiencia con La Resistencia. Nos caracterizamos
por trabajar desde una perspectiva creativa, simbólica,
lúdica, con mucha entrega, compromiso, irreverencia y coraje
las veinticuatro horas del día.
Surge entre otras muchas actividades el Muro de la Vergüenza,
actividad a la que le tengo especial aprecio porque entre otras
cosas me ofrece la posibilidad de estar en permanente contacto
con la gente. Su singularidad reside en su carácter interactivo,
la espontaneidad y facilidad con la que el público se identifica
con el mismo, lo convierte en un valioso instrumento de promoción
del cambio. Así como también nos permite mantener
viva la memoria de la infamia, la denuncia constante de la impunidad
y el continuismo en muchos aspectos. Recuerdo una vez a un señor
que se detuvo a conversar conmigo en el muro, me impresionó
lo que dijo y como lo hizo, Inmediatamente lo asocié con
una frase de Julio Ramón Ribeyro: “Era un ojo irritado
y terrible, que me llenó de estupor, porque me pareció
que por él miraba, no una persona, sino una multitud de
gente desesperada”.
Es por todo ello que me siento motivada a elaborar una propuesta
artística a partir del muro. En mi versión se hace
una transcripción serigráfica del muro en negativo,
previa selección de imágenes de los originales.
Pretendo resaltar lo estético como resultado de la participación
popular, y de ser una representación clara y objetiva de
los personajes coludidos con el régimen mafioso, pasa a
ser una configuración simbólica identificable, corroborada
por la experiencia.
Pues las personas que circulan por el lugar donde lo instale intervienen
en él con la misma espontaneidad como si se tratara del
muro original.
Esto nos indica además la necesidad que tenemos muchísimos
peruanos, por lo general escindidos y desvinculados entre nosotros,
de fomentar espacios donde podamos encontrarnos y reconocernos
para procesar colectivamente nuestro graves problemas y legítimas
expectativas.
Para terminar les digo que desconfiemos de todo aquello que nos
pretenda amordazar, debemos impregnarnos del espíritu libertario
y solidario, esa es la ética a la que yo me adscribo y
suscribo. No podemos dejarnos convocar nunca más por el
temor o la resignación, pues como ustedes lo han experimentado,
recientemente, eterniza la mediocridad.
Hay una frase de mi amigo y compañero de ruta en aquellos
días aciagos de lucha, Víctor Delfín, que
se ajusta plenamente a la realidad: “No hay rebelde con sueldo”.
Si pues amigas, amigos, así como no hay rebelde con sueldo,
no hay artista supeditado al mercado. El artista no es un profesional
con la connotación de otros oficios. Es un apasionado,
sensible, emocional, ético, creativo, subversivo, contestatario
ser humano. Comprometido primero con la libertad, segundo con
la libertad y tercero con la libertad.
ROXANA CUBA
12-03-02
Roxana Cuba (Santa, Ancash, Peru) artista
ceramica y activista politica, es miembro del Comite Coordinador
de La Resistencia. Esta conferencia fue dada el 12 de Marzo
de 2002 en el I Congreso de las Artes, organizado
por la Escuela Superior Autonoma de Bellas Artes del Peru,
con los auspicios de la Comision Revisora, dirigida por Leslie
Lee.
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