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ENTRE LOS MEDIOS Y LOS FINES
NO HAY DIVORCIO POSIBLE
¿Qué le da sentido a un acto artístico de
compromiso ético, indignación moral y búsqueda
de justicia (rechazo a la impunidad, la corrupción, al
inconformismo con lo caduco del orden económico oligárquico
arbitrario)?.
Lo
que le da sentido a un acto de compromiso ético es su pertinencia.
Que como acción reúna características de
lucidez intelectual (comprensión de los orígenes
de los problemas sociales, un diagnóstico acertado de las
tensiones sociales y los juegos de poder, una percepción
de los “códigos simbólicos” de una idiosincrasia
tan fracturada como la limeña y lo popular urbano) logrando
unidad entre pensamiento y expresión visual.
Esto
es lo que logra Roxana Cuba con “El Muro de la Vergüenza”
como una propuesta EXPERIMENTAL INTUITIVA. Que, atenta a
su función (espacio ritual simbólico de expresión-testimonio
popular) evoluciona confrontándose en la calle con su público.
SOCIEDAD AMNÉSICA...
Que no entiende que un grupo de personas desarrolle un esfuerzo
de trabajo por la pura motivación del GUSTO DE LA ACCIÓN
POR COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO: contra el elitismo,
contra la discriminación racista, contra el maltrato y
humillación de las personas, contra la vulgar y grosera
ambición egoísta, contra el infantilISMO del mercantilISMO
publicitario (de la carne-sexo como réclames para animalizarnos-estupidizarnos)de
una virilidad-cobardía real. Todo un mundo mediático
que apuesta a la mediocridad de valores. Que ofende la inteligencia
impune y permanentemente.
NOSOTROS NO PERDEMOS LA MEMORIA
El Muro de la Vergüenza es parte de toda la trayectoria previa
de las vanguardias libertarias (con el hito histórico revulsivo
del dadaísmo). Que afirmaron la libertad de experimentación
formal (y no solo la “radicalización” del tema, de
pinturas de “denuncia”, sucedáneos espurios de la
verdadera acción política) y el ARTE ACONTECIMIENTO.
El arte como proceso social afirmando gratuidad (no un arte de
museo con cotización en dólares) y construyendo
NOSOTROS.
Características contestatarias presentes en el arte limeño
(en su vertiente alternativa) con consistencia y coherencia desde
fines de los 70’s. De “Huayco” (1979-1981) a lo “subterráneo”
(1984-1992) hasta el “Arte Crítico” (1997 –
2003) existe una experiencia acumulada, la cual se enriquece con la
propuesta que enérgicamente promueve R. Cuba.
FALSA IDEA DE LIBERTAD: EL YO SUBJETIVO PARÁMETRO
DE VERDAD Y VALOR
La calidad de persona del artista limeño siempre me ha
parecido deleznable, débil y que resume rasgos de apatía,
sumisión, pasividad....
El reto de vivir del arte condiciona siempre a tener el temor
de cómo hacer carrera artística, temor no solo ante
la inseguridad de un futuro incierto (si tendrá resonancia
de prensa o éxito de venta una exposición con el
esfuerzo que significa (realizarla) sino, sobre todo, si la propuesta
artística sea lo suficientemente conformista (agregándole
algún “gancho” crítico) y complaciente al gusto
de la crítica-galería-público (quizás
comprador). Otro rasgo es la ausencia de visión del
arte fuera del circuito intelectual (forzado) que se considera el
público de obra artística. Y se da vueltas sobre
lo mismo. Los temas que cíclicamente ocupan lugar
de preferencia y que resultan –SIEMPRE- versiones diluidas que
desactivan propuestas originariamente (marginadas) críticas.
Mi interés de reflexión es la preocupación
por entender el porqué de esta limitada calidad como persona
del artista limeño.
El porqué de una incapacidad para encontrar estrategias
que le permitan un desarrollo intelectual (para entender el proceso
cultural local –sus debates pendientes- y el contexto internacional)
y una propuesta independiente (y coherente en un proceso de evolución
sostenido).
¿Es que exijo rasgos de VOLUNTARISMO irreal?. No
es acaso –entonces- el arte un dato más de una sociedad
que permite, tolera -¿disfruta?- una miseria moral acorde
con una realidad degradada en valores?. ¿Así
de simple?.
Obsecuencia, acomodarse como un dato natural. Cortoplacismo
e incapacidad de organización de la obra en secuencias
coherentes en su proceso. Solo acomodarse a las contingencias.
Y, luego, sacar la cara, asumir posturas de compromiso ético-político-social
sin un ápice de duda (de autocrítica).
Esto, se diría que es expresión de caradurismo artístico.
Pero no, ni siquiera hay cinismo. Nuevamente solo acomodarse
al signo del momento, y si esto incluye el COMPROMISO, a hacerlo
del mismo modo como se asumió el silencio y la complicidad
con la impunidad.
Si no es posible establecer criterios de coherencia ética,
de principios –posición personal-, trayectoria de vida
y obra- ¿de qué estamos o de qué queremos
hablar?.
Lo subjetivo –la libertad- como excusa para la fuga de la realidad
cuando era imprescindible –SI, IMPRESCINDIBLE- tomar definiciones
frente a ella. Se comprometen con lo social cuando YA NO
ERA PELIGRO. Y lo peligroso estaba –el “que dirán”
como base de autoestima de “prestigio”- en permanecer en silencio
avalando la impunidad.
Que fatalidad pesa sobre la vida nacional que un enorme esfuerzo
colectivo parece que estuviera organizado en función de
NO VER – NO SABER que el profundo origen de los males nacionales
es la cobardía oportunista y las medias palabras-medias
verdades (lo que llaman ser “diplomático”, cuidado, con
tener un tono agresivo o ser demasiado exigente en la coherencia
ética).
MEMORIA CRITICA –la palabra- verdad que no oculta las contradicciones
flagrantes de nuestra precaria vida cultural y que busca que la
base de ideas del hecho cultural (la creación artística)
sea la coherencia del planteamiento estético explícita
–y transparentemente, al igual que informado- expresada.
Y que las controversias y debates –y no la burla sarcástica-
sea el contexto natural en el que las ideas prueben su sentido
de pertinencia y valor.
Cuando Roxana Cuba me invita a hablar sobre su trabajo en PETROPERU
me dice que lo hace porque yo digo lo que pienso. Y, quienes
conocen a Roxana Cuba coincidirán que ésta es una
característica que a ella también la distingue firmemente.
Su trayectoria y consecuencia son un exabrupto feliz en medio
del charco amoral limeño.
REFUNDAR INSTITUCIONES SOBRE LA BASE DE AUTÉNTICA
DEMOCRACIA CULTURAL
Son la gratuidad y el arte como proceso social las características
centrales de un nuevo paradigma: LA DIVERSIDAD.
Que rompe con el enajenado paradigma de los 60’ y 70’s (lo
universal, es decir, lo nacional de los poderosos que deviene lo
universal de los débiles porque “lo que en concreto se
difunde por el mundo son usos y costumbres nacionales del país
más avanzado tecnológicamente, a los que se les
atribuyen valores universales”, lúcida reflexión
de Juan Acha). Que –como un cadáver viviente- tiñe
nuestra precaria institucionalidad artística, historia-crítica-educadores-prensa
cultural-centros culturales.
Como parte de un estado de ánimo (búsqueda de refundación
moral de la sociedad) de diversos sectores sociales en proceso
de articulación, R. Cuba y el Muro de la Vergüenza
–el “MURO QUE HABLA” es la versión estética del
Muro de la Vergüenza y que permite estas reflexiones que
usted está leyendo estimado(a) lector(a)- colaboran a forjar
respuestas y procesos de largo aliento para la expansión
horizontal de la creación popular y diversa.
*Artista plástico,
docente. Director Artístico del Centro Cultural El
Averno.
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