Agresión
contra el arte de Roxana Cuba y la memoria de Pisagua
por Pedro Flecha
Pisagua
es una pequeña caleta en el norte de Chile a 200 kilómetros
de Iquique. Antes fue territorio peruano. Durante la época
del salitre las compañías inglesas exportaban
por ese puerto. Hay fotos que muestran mas de 50 veleros aguardando
en la bahía. En el puerto hay un teatro semiderruido,
una pequeña iglesia de madera, unos cuantos modestos
restaurantes y todo lo que se espera de un pequeño puerto pesquero.
Al costado de la playa hay una enorme loza de concreto vacía
y un cementerio que parece extraído de una película
de terror, con tumbas abiertas y lápidas rodeadas de cercas
de madera asemejando cunas. En esa loza estuvo un campo de concentración
desde el golpe de Pinochet en 1973 y fue una terrible prisión
por muchos, demasiados años.
(fotos Pisagua)
Los activistas políticos
de Iquique fueron confinados en un cuartel en el puerto. Tuvieron
que construir sus propias barracas. La tortura, los fusilamientos
y las desapariciones tejieron una historia de horror alrededor
de un siniestro militar llamado Forrestier que dirigía
el campo y hoy camina impunemente, muy suelto de huesos, en
las calles de Santiago.
Treinta años después los sobrevivientes conforman
una corporación de ex presos políticos que persiste
en mantener la memoria con acciones y actividades en la última
semana de octubre de cada año. Este año fue especial,
se conmemoraban 30 años del golpe.
A principios de los
90’, cerca de ese surrealista cementerio se descubrió
una fosa común donde había mas de una veintena
de cadáveres. Se abrió la caja de Pandora, los
aniquilamientos fueron evidenciados.
Este año hicieron
una invitación internacional a artistas para el evento.
Muchos se comprometieron y después se disculparon. Del
Perú invitaron a Roxana Cuba y su intervención
llamada ‘El Muro que Habla’ que esta inspirada en una de las
actividades de La Resistencia en su lucha contra la dictadura,
la impunidad y la corrupción. Esta intervención
ha sido realizada con anterioridad en Lima, Cusco y Ayacucho
en Perú.
Contando con todos los permisos se erigió un gran muro
en el frontis del Teatro Municipal de Iquique, una bella edificación
de madera situada en la plaza principal, la Plaza Pratt. Roxana
contó con la colaboración de miembros de la corporación
Pisagua, de los entusiastas jóvenes activistas de la
A*E*A (Asamblea de estudiantes autónomos de la Universidad
de Iquique) y miembros de La Mesa
.(fotos
instalación)
Con un ligero retraso la actividad comenzó casi a mediodía
e iba a permanecer hasta las 6 p.m. ya que en Iquique hacen
siesta. La respuesta de la gente fue la esperada. El crear un
espacio abierto y protegido al mismo tiempo, dentro de la audaz
propuesta artística de la invitada y el estar la actividad
en paralelo con una exhibición en el hall del teatro
de desgarradoras obras manuales y artísticas hechas por
los presos en cautiverio con vidrios rotos y clavos de durmientes
permitían asegurar el éxito del evento en su dimensión
cultural.
Iquique es una ciudad muy parecida a las peruanas,
nunca nos sentimos extraños. Las costumbres son similares,
la cocina es la misma que la nuestra con nombres ligeramente
cambiados. La gente es afectuosa, educada y hay una particularidad,
los perros vagabundos son dueños de la ciudad, una cosa
insólitamente simpática. Hay un alcalde desde
hace 30 años sucesivamente elegido y que también
fue un preso político, un prisionero de guerra en Pisagua.
Tiene ideas de convertir a Iquique en un centro turístico
gracias a un clima de casi eterno verano. Las playas son hermosísimas.
(fotos Iquique)
La intervención de Roxana Cuba, planteada desde un nivel
artístico y en la espontaneidad de su propuesta generó
que los participantes pusieran todo tipo de frases contra la
impunidad, el sistema, los pedófilos, el racismo e incluso
alguien puso una frase contra el alcalde.
(
fotos del muro)
Un pequeño grupo enardecido conducido por el hijo menor
del alcalde, acompañado de matones, irrumpió en
la actividad y arrancó a viva fuerza, en medio de insultos
a la artista, las cartulinas donde estaba la frase que alguien
había puesto contra su padre.Los miembros de la corporación
Pisagua rechazaron a los matones y se sintieron confundidos
pues el evento era apoyado por la municipalidad y en su concepto
se podría haber evitado que pusieran la frase contra
el alcalde. Roxana Cuba les explicó que su propuesta
artística, razón por la que la invitaron, era
un espacio libre cuya única limitación era expresarse
a favor de la la impunidad y los criminales; y que ella retiraría
el mismo si se le ponía alguna censura.
Reconsideraron la situación los anfitriones y se decidió
volver a colocar las cartulinas arrancadas y continuar la intervención
artística.
Poco después otro hijo del alcalde con igual violencia,
que increíblemente había sido parlamentario, agredió
nuevamente a la actividad y arrancó las cartulinas repuestas.
Pero la cosa no quedó ahí, ya que la esposa del
alcalde ordenó que cerraran el teatro a la exhibición
de los trabajos de los ex presos políticos, retiraran
unos andamios que soportaban el muro y un empleado municipal
derrumbó parte de él.
(fotos agresión)
La artista procedió a retirar el muro sin mayor prisa,
pues estaba en camino la prensa televisiva. Una de las ex presas
políticas escuchó de uno de los matones municipales
diciendo que si la artista se demoraba más derrumbarían
el resto. La mujer valientemente reaccionó tomando un
madero y enfrentándose a los matones les dijo que si
se atrevían les rompería la cabeza a palos.
Cuando llegó
la televisión, rápidamente nos dimos cuenta que
había un comportamiento similar a la peruana pues teníamos
registrado en nuestros videos lo acontecido, pero que según
el periodista ‘no le servían técnicamente’. Éste
además se negó a registrar los hechos y entrevistar
a la artista y a los ex presos políticos.
La repercusión de lo acontecido es que clausuraron todas
las actividades auspiciadas por el municipio, debido a que la
corporación se negó a acceder a la prepotencia
que pretendía terminar la intervención artística.
Las otras actividades programadas tuvieron que hacerse en otro
lugar.
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Fue
duro para los ex presos políticos que se evidenciara
que la ‘democracia’ formal y representativa es solo una fachada,
ya que bajo ella sigue la represión y el engaño
oficial. Experimentaron la absoluta falta de respeto hacia la
memoria compartida, el arte comprometido con los derechos humanos
y el testimonio de una pesadilla registrada en obras hechas
en cautiverio, que en su momento fueron recursos que les permitieron
sobrellevar su terrible e injusta condición. Lo que mas les
dolió fue que su antiguo compañero de celda permitiera
la agresión de su esposa e hijos a un evento que costó
meses de inversión y esforzado trabajo.
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El día siguiente al descubrir una placa en el monolito conmemorativo
de la masacre de Santa María de Iquique hicieron un desagravio
público a la artista, declararon valientemente en la
radio y tomaron una posición firme respecto a la situación.
La romería el día domingo a Pisagua contó
con una enorme asistencia, estuvieron ahí los que tenían
que estar, no hubo ni misas ni plegarias, sino sentidos discursos
y una magnífica Cantata compuesta especialmente para
la ocasión. Bajo el sol inmenso de la caleta, al pie
de la fosa, flores, banderas y muchas lágrimas colorearon
el desierto frente a la playa.
( fotos
de romería)
Treinta años
después del cautiverio, de la muerte, nada ha pasado
ya que hay una ley propuesta en el congreso chileno para dar
impunidad a los criminales genocidas.
¿Es este el destino
de los derechos humanos en nuestros países?
Desgraciadamente parece que sí, que el sistema depredador
se defiende, que con rituales evade la sustancia de los hechos de
lesa humanidad. Pero ella es una estrategia epidérmica
ya que la reacción está a flor de piel cuando
el engaño se evidencia.
Los sucesos alrededor
de Pisagua deberían hacer reflexionar a todos aquellos
que piensan que la formalidad legalista traerá justicia.
La experiencia chilena demuestra que no es así.
Todo ello estuvo sintetizado
en una frase que se dijera en un discurso.
‘Si los olvidamos,
los matamos de nuevo’