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Galería
de Petroperú en Lima, diciembre 2002 / enero 2003. Cuatro artistas,
tres que estuvieron en las etapas iniciales del colectivo político
La Resistencia y una, Roxana Cuba, que persiste como activista, exhiben
sus obras.
Resalta notoriamente la obra de Roxana, quien presenta un gran
mural llamado 'El Muro que habla' y que ella define como una intervención
en la vía pública. Soy testigo, por ser su amigo
y colega en La Resistencia, del desarrollo del proceso que ha
llevado a la artista a retar plásticamente uno de los conceptos
mas controvertidos, la relación entre arte y política,
antes lo había hecho en conferencias.
Mi análisis no es de crítica
artística, primero porque no manejo la jerga del medio
y segundo porque la audacia de la obra me permite ser audaz en
el análisis.
Según Fowles (1) el 'artefacto', el objeto
de arte, es algo que puede ser gozado en ausencia del artista
y es la mejor forma de comunicación entre seres humanos.
El arte es un portador de información y es intemporal,
es decir que la duración de su sobrevivencia es un factor
de su belleza. Dice, asimismo, que algunos artefactos pueden sobrevivir
porque el futuro puede usarlos a favor o en contra de la época
que los produjo. En el creador y en el espectador el arte es,
por lo tanto, una intención de trascender el tiempo.
La trascendencia como artefacto no implica que originalmente hubiera
la intención de trascender sólo un componente estético.
Muchos artefactos, quizás la gran mayoría, en la
historia del hombre fueron en su origen 'polifactos'; es decir
objetos múltiples donde la 'forma artística' era
una de sus cualidades entre otras. Un león alado babilónico
era originalmente una explicación o exposición de
una cosmogonía, que se perdió o superó, pero
permanece el contenido estético, el artefacto. La revolución
estética que hace Akenatón en Egipto no es solo
gráfica, parte de un contenido revolucionario respecto
a la religión egipcia en esa época. Los diseños
en la cerámica precolombina o los geoglifos de Nazca transmiten
múltiples significados respecto a una concepción
geométrica y astronómica de avanzada. Los petroglifos
a nivel universal serían una suerte de grafitos con intención
de trascendencia y en este sentido formarían parte de una
estrategia sociocultural de los que los hicieron.
A lo que quiero llegar es que el arte no puede estar fuera de
este ánimo de trascendencia. Su problema radica en la concepción
de lo que se llama 'artista' como un ser aparte de la realidad
que lo circunda. Un artista es aquel que le da forma conscientemente
o inconscientemente a su aquí y ahora; pero la trascendencia,
requisito indispensable de su obra, puede estar limitada a las
complejidades de su mente y esta puede ser un mamarracho. Los
grandes artistas contemporáneos como Picasso o Klee tienen
trascendencia porque las complejidades de
su mente giraron alrededor de universales (2),
lograron darles forma y comunicarlos. Un imitador de las mismas técnicas,
colores, estilo etc. nunca llegará a ser trascendente porque
no parte del mismo panteón de universales.
Habría, pues dos actitudes no excluyentes del artista,
una en la cual da forma comunicativa a los universales a los cuales
su mente tiene acceso y otra donde asume la función de
dar forma artística, pensando en el futuro, a la construcción
de un sentido de identidad y de causa simultáneamente.
Los universales son de por sí mismo trascendentes. Klee
por ejemplo, fue un estudioso de la percepción humana y
del misticismo, ello está en su obra. Goya hizo artefactos
que sobrevivieron para que el futuro los usara, aunque desgraciadamente
no los usaron.
Pero ¿qué es dar forma?
Si planteamos que el arte es comunicación en el mejor sentido
del término y que es información, tenemos que deducir
que tiene que ser eficiente en ello. La forma tiene que ser tan
eficiente que permita que el objeto pueda ser gozado en ausencia
del artista. Aquí entramos en la discusión de política
y arte ¿porqué el realismo socialista o el fascista
son hoy objetos de propaganda y no objetos de arte? pues porque
partieron de una idea preconcebida, ya que no surgieron de universales
ni de la realidad circundante; fueron imposiciones ideológicas.
Lo mismo podemos decir de los indigenismos y otros muchos ismos
que han envejecido.
Estamos en una época donde la egolatría de los estados
y la globalización consumista han causado corrupción,
desamparo y una crisis de identidad en la gente. Los medios imponen
el mal gusto como elemento de dominación y los artistas
pintan y esculpen para los poderosos o sus amigos. Hay una especie
de antropofagia social que ha despertado una latente resistencia
cultural en la base misma de las sociedades y ésta no tiene
canales por donde conducirse.
Roxana Cuba desarrolla toda una concepción artística,
un 'dar forma', a partir de su reflexión sobre esa situación,
su consecuente experiencia política activista y su calidad
de artista. El resultado es espectacular.
Hagamos un poco de historia. En el año 2000, en la lucha
de los ciudadanos contra la dictadura fujimontesinista, el colectivo
La Resistencia, entre otras acciones, llevó a cabo 'El
Muro de la Vergüenza', un gran panel de 15 metros de largo
y 4 de altura donde se ponían las fotos de los personajes
de la dictadura, se exhibía en plazas públicas y
la gente escribía con plumones y pinceles sus apreciaciones.
Las inscripciones eran anónimas, lo que el estudioso Deleuze
llama 'la rostridad'. Los comentarios puestos en el muro son la
palabra sin rostro, la palabra que se hace colectiva. La espontaneidad
de los transeúntes, la creatividad de las frases y la voluntad
de la gente en participar impresionaron a Roxana.
La artista tomó ahí una decisión importante,
el hacer que el mensaje trascienda y que no se quede en la inmediatez
de la coyuntura. Que no fuera un panfleto de anti-propaganda política,
sino que quedara como el testimonio de algo que no debe repetirse.
Es esa la función hacia el futuro de la que habla Fowles
y que he mencionado en el caso de Goya. Para que la protesta trascienda
y se transforme en una referencia llevó inicialmente fotos
en negativo del muro a serigrafía en textiles, luego en
cerámica. Intervino de esa manera el objeto político
(las fotos) para agregarle un contenido artístico, le dio
forma. Pero esto no quedó ahí, pues permanecería
solo el artefacto, por lo que decidió hacer del planteamiento
artístico uno de carácter interactivo donde el artefacto
fuera nuevamente intervenido por el público.
En un evento por el Día Internacional de la Mujer en marzo
del 2001 erigió un panel de serigrafías sobre cartulinas
negras, puso pinceles y pinturas blanca y negra, lo colocó
en el frontis del Palacio de Justicia de Lima e invitó
a los transeúntes a poner sus opiniones. El resultado fue
extraordinario. El público, al planteársele una
superficie en negro y blanco, donde los rostros estaban sugeridos,
pero reconocibles, pulió sus conceptos y puso frases más
elaboradas, más creativas.
Roxana trazó de alguna forma una diagonal entre la falsa
dicotomía arte o política al exacerbar su propia
creatividad y rebotarla contundentemente en el anonimato del hombre
de la calle. La exacerbó estableciendo los parámetros
de un lenguaje interactivo propio; blanco y negro, pintura, conversación
con los participantes, ubicación en una plaza pública.
La rebotó en intervenciones públicas en plazas de
Lima, Cuzco y Ayacucho. y después de cada una de estas
intervenciones, las exhibió como murales reordenando las
cartulinas intervenidas. Piensa seguir haciéndolo en otras
ciudades.
El espacio que construye la artista, es uno donde las imágenes
y sensaciones inaccesibles a la gente por la dominación
social, el poder de los medios de comunicación y las convenciones
del medio artístico, se transforman en un lugar y un objeto
donde pueden representar lo que no está
permitido o es inaccesible. En esto la propuesta de 'El Muro que
habla' es similar a la propuesta estética del zapatismo
mexicano con sus 'aguascalientes'(3).
Desde el punto de vista de activismo político, las experiencias
de Roxana han enriquecido las actividades políticas de
La Resistencia. Los muros de la vergüenza que desde hace
dos años y medio se instalan todos los días miércoles,
han sido rediseñados, ahora transmiten conceptos e inducen
en los transeúntes opiniones, mas que exclamaciones. Hay
pues, gracias a la obra de la artista, un camino de doble vía
entre el arte y la política, un puente real y efectivo.
Me atrevo a decir que la artista está reconstruyendo el
polifacto al integrar la emoción social al objeto trascendente,
al objeto de arte. La diferencia con otros artistas contemporáneos
peruanos que han querido integrar política y arte, es que
la política en su obra no surge de una idea preconcebida,
sino que la artista ha construido un espacio participativo interactivo,
de forma ordenada, donde los conceptos surgen bajo las ventajas
del anonimato colectivo.
Tiene un proyecto, un enorme mural cerámico en un sitio
público para que las frases generadas en estas sucesivas
intervenciones no estén restringidas a las galerías
artísticas, ya que los fenómenos políticos
y sociales que las originaron tienen que ser parte de la memoria
colectiva de un pueblo al cual por siglos se le ha impedido la
capacidad de expresarse y recordar.
Creo finalmente, que Roxana tiene muy claro que el individuo creativo
se debe a su sociedad porque sin ella no
existiría, así como la creación individual
debe ser también patrimonio de la sociedad donde vive.
Y en esta muestra (4) Roxana Cuba, ha dado prueba
viva de ello.
19.1.2003
(1) 'The Aristos', John Fowles. New American
Library 1970. arriba
(2) En mi léxico, 'universales' son arquetipos
culturales que vinculan al hombre con las leyes de la naturaleza
y asumen una forma inicial básica, normalmente geométrico-matemática.
Los 'universales' no se dan solamente en el arte, sino también
en la ciencia y pueden ser los mismos, ya que sólo el lenguaje
es diferente. Para una mejor comprensión, lo que se llama
ahora 'pattern recognition intelligence' (inteligencia que reconoce
las formas básicas) se encuentra también en matemática
p.e. la matemática de John Nash o la estructura fractálica
de las cosas que percibimos. Ello no tiene nada que ver con ideas
ni planteamientos teóricos, es el fluir expresivo de las
leyes naturales del contrato perceptivo, que llamamos 'humanidad',
a través de la intuición y por lo tanto sustentadas
por una lógica básica. Antes se llamaba a esto inspiración.
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(3) Los “Aguascalientes” son espacios
que los zapatistas han creado para intercambiar propuestas culturales
con la sociedad entera. Hay muchos en México y se ha abierto
uno en España. Su lema es 'Todas las culturas para todos.
¿Y los medios? De las pintas al ciberespacio'. Dicen también
' ...entendemos el arte como expresión humana de la libertad
de creación y participación colectiva; como resistencia
rebelde y expresión liberadora, siendo la libertad la textura
misma de nuestro ser. El arte como derecho de la sociedad en su
conjunto y no como privilegio de unos cuantos. Como obra del ser
humano y no como simple objeto mercantil. Enfatizamos la dimensión
subversiva del arte... opongamos a la inmoralidad, a la violencia
y la corrupción neoliberal, el ejemplo zapatista para enfrentar
al sistema con eficacia transformadora. Pintemos ya los primeros
colores de esta internacional de la Esperanza'.arriba
(4) La muestra puede ser visitada en la Galería
de Petroperú, Paseo de la República, Lima hasta
el 31 de enero del 2003. Fotos de la muestra y de las intervenciones
en varias ciudades, así como de la cerámica de la
artista pueden ser visitadas en http://roxanacuba.netfirms.com
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